LA RUTA DE LAS FRESAS - AXORA - EN EL ALTIPLANO PERUANO

Entre la historia ancestral y el dulce sabor del Altiplano: 

Expedición por la Ruta de las Fresas

No hay mejor forma de despertar en Puno que sabiendo que una aventura nos espera bajo el cielo azul profundo del Altiplano. Hace unos días, junto a un grupo de amigos y entusiastas viajeros nos pusimos las shoes de viaje, preparamos las cámaras y nos lanzamos a vivir una experiencia que combina lo mejor de nuestra herencia arqueológica con la frescura de la producción agrícola local. Esta es la crónica de nuestra inolvidable Ruta de las Fresas en el distrito de Acora, un viaje que me recordó por qué amo recorrer nuestra tierra.

La jornada comienza temprano, a las 8:00 a.m., con esa energía especial que se siente cuando dejas la ciudad atrás. Nuestra primera parada fue un salto al pasado: las imponentes Chullpas de Molloco. Caminar entre estas estructuras funerarias, testigos mudos de culturas preincas e incas, es sentir el peso de la historia bajo el sol puneño. La energía del lugar es única, y la vista que se tiene desde allí permite comprender por qué nuestros ancestros eligieron este paisaje para descansar eternamente.

Continuamos el trayecto sumergiéndonos en la genialidad de la ingeniería hidráulica ancestral: los Warus Warus. Ver estas camellones de cultivo no es solo ver surcos de tierra; es admirar una tecnología que, milenios después, sigue siendo un ejemplo de resiliencia frente a las heladas del clima andino. Es fascinante cómo, al recorrer estos campos, uno empieza a entender la armonía perfecta que nuestros antepasados establecieron con la naturaleza.

Pero la ruta guardaba una sorpresa dulce y vibrante. Llegamos al biohuerto y al invernadero de fresas, una construcción de fitotoldos que transforma un pequeño rincón de Acora en un edén productivo. Entrar ahí es un cambio radical: el aroma a tierra húmeda y el color rojo intenso de las fresas invitan a probar el fruto directo de la planta. Fue un momento de conexión pura con el trabajo agrícola local, donde aprendimos sobre el esfuerzo detrás de cada cosecha que llega a nuestras mesas.

Como cierre de oro, y para bajar las revoluciones de la caminata, nos dirigimos a la playa de Acora. ¿Hay algo más reparador que un picnic a orillas de nuestras aguas, con la brisa del Titicaca rozándote el rostro? Desplegamos mantas, compartimos los alimentos y nos dejamos llevar por juegos y actividades recreativas en un ambiente de total camaradería. Risas, buena charla y la calma de saber que hemos aprovechado la mañana al máximo.

Alrededor de las 2:00 p.m., con el espíritu renovado y el corazón contento, emprendimos el retorno hacia Puno. La Ruta de las Fresas es mucho más que un tour; es una invitación a valorar nuestro territorio, nuestra historia y la calidez de nuestra gente.

Este recorrido está diseñado para ser disfrutado en compañía. Ya sea que busques un plan diferente con tu pareja, una jornada de risas con tus amigos o un día inolvidable para disfrutar en familia, este itinerario es perfecto. Si quieres desconectarte de la rutina y reconectar con lo esencial, ¡tienes que vivir esta experiencia!

¿Te animas a acompañarnos en nuestra próxima salida? ¡Te aseguro que Axora te robará una sonrisa! 

SALUDOS, PAZ Y LA MEJOR VIBRA... NOS VEMOS EN LA RUTA.